domingo, 27 de septiembre de 2015

El último en irse, que apague la luz.


Finalmente te dije adiós, pero sigue siendo imposible sacarte de mi cabeza, conocí otra persona que me brinda el amor que necesito, el amor que siempre quise de ti, todo lo que alguna vez pedí que hicieras o que sintieras o que si lo sentías me lo demostraras, todo lo encuentro en él. Pero mi amor por ti fue tan profundo, todo fue tan intenso, que ahora no puedo separarme de todo lo que viví y sentí por y contigo. Sé que de alguna manera el decirte adiós fue lo más sano para mí, y en realidad no pienso volver contigo ni mucho menos pasar con alguien lo mismo que pase contigo, como te dije me llevo lo mejor de ti, pero en lo que mayor te guardo resentimientos es que tal vez todo esos sentimientos tan profundos los gaste en la persona inadecuada y ahora que estoy en blanco literalmente que por salud mía congele mi corazón para no sentir nada por nadie mientras me curaba del daño que sufrí, y ahora que alguien me ofrece el mundo entero y me lo da a mis pies, me es casi imposible el sentir algo, trato de todas las maneras posibles pero aún no he podido. 

¡Joder! Nunca había tenido tantas ganas de enamorarme de alguien, de entregarme toda como lo hice contigo y ahora simplemente no puedo. Él no tiene que pagar por los platos rotos y menos por corazones, por heridas, por recuerdos, por nada él tiene que pagar. 
Fui lo suficientemente tuya, por mucho tiempo, pero es tiempo que me dejes libre, yo lo hice, quemé todo lo que me recordaba a ti, ahora te pido que dejes de recordarme, que dejes de echarte culpas o culparme, simplemente te pido que me ayudes a sanar mi corazón, que no vuelva a escribir de ti ni del daño que me hiciste, qué por tus recuerdos jamás derrame otra lágrima, que simplemente te quedes con las enseñanzas, con la satisfacción que fui toda tuya y mi amor siempre te perteneció, pero ya no. Por eso te pido que si eres el último en irse por favor apaga la luz, por qué para que dejarla encendida si solamente va a alumbrar recuerdos que se que los dos queremos olvidar. 

Pdta: A ti, el hombre que intenta enamorarme y del que intento hacerlo, lo siento por ser esa mujer tan difícil de querer, lo siento por qué no poder entregarte todo lo que soy y todo mi amor, lo intentaré hacer, pero como podrás saber estoy tan ocupada volviendo a mí de una relación en la que me perdí que todavía no estoy lista para dártelo todo. 
Pero aún así quiero que sepas que los te amo son verdaderos, por qué amo la manera en que intentas entenderme, y quererme y sobre todo la manera en la que has esperado y como me lo has dicho lo siguieras haciendo, perdona si la espera es muy larga solo quiero darte lo mejor de mí y que lo tengas en la versión nueva y mejorada. 

sábado, 9 de mayo de 2015

Por el día de la madre.

 El tiempo avanza sin piedad. Corre como si lo estuvieran persiguiendo. Se mueve y no le importa lo bien o lo mal que uno la este pasando. El sigue con su va y ven. Con su tic, tac. Con sus minutos y segundos que aveces imploramos que se muevan y después miramos con nostalgia cuando se van. El tiempo tiene sus propios tiempos y no le interesan los nuestros.  
 Y entre más avanza yo más me parezco a mi mamá. Me veo en fotos y cada vez soy más ella. Adquiero la forma de su cara. Me apropio de su sonrisa. Hago míos sus ojos alegres y grandes. Reclamo por el misma nariz. Me descubro sorprendida teniendo sus mismas manos delicadas. Y me sorprendo cada que alguien ve una foto y dice que somos idénticas.
El tiempo le hace justicia. La que ella se merece. Como cuando me miro al espejo y veo las bolsas en mi ojos, como las de ella. Me recuerda de dónde vienen. De todas las noches sin dormí que le he dado. Son el reflejo de cada una de las veces que he caído y ella ha estado ahí para recoger los pedacitos de mi misma y con amor y ternura me ha vuelto a construir. Una y otra vez. Sin cansarse.
 Y ahora me maquillo, me peino y soy coqueta. Por ella. Después de tanta perseguidora de ¡Peinate!, ¡Te compré este polvito para que te lo eches!, ¡Un brillito así sea!. Y entiendo que si me veo bien, ella está mejor. Y cada que me auto reclamo por la bendita nariz que le heredé comprendo que tiene que estar ahí, para hacerme entender las veces que ella ha sonreído cuando quiere llorar, solo para darnos tranquilidad, a mi y al mundo.
 O las veces que no he entendido los regaños que me hace. Y después comprendo que debe ser así y solo así. Porqué con su alma enorme me ha cuidado y protegido con la garra celosa y fuerte de cualquier gigante. O cuando sufro y mi alma se hace pedacitos despiadados de dolor. Y callo. Y desaparezco. Y me escondo. Para no causarle angustias. Porque ya le causé suficientes. Pero ella sabe que igual se las causo, suavecito, pero se las causo. Y entiendo que su forma de cuidarme es mostrándose fuerte y ahora yo lo hago. Por ella, para ella.
 O cuando sufro de estrés. Miedo intenso. Y me angustio por la vida como ella. Aprendí a auto-tolerarmelo. Porque es la mejor manera de recordarme que ella está ahí, siempre, para calmarme. Darme fuerza y poder seguir. Y no falta cuestionarme mi risa torcida. Pero qué va. Es torpe pero contagiosa. Y esta ahí para que yo entienda que lo único que tengo que hacer en esta vida es ser feliz. Y sonreír. Porqué lo único que ella ha hecho estos casi 15 años es pararse de cabeza y hacer malabares para que yo sea feliz. Y sonría. Como sea. Aunque a veces cueste.
 Y aprendí a respetar y valorar mis pánicos existenciales. Porqué me hacen caer y ella me hace levantar con fuerza de dragones y contundencia. Y por eso he logrado lo que he logrado. Por su fuerza. La suya que me da. Igual que con su libertad. Me la transfirió. Como súperpoder. Y yo lo uso a diestra y siniestra. Lo que me ha dejado vivir plenamente. Como se me ha dado la reverenda gana. Lo que me ha hecho ir y venir. Intentar. Fracasar. Amar. Y vivir mi vida con plena satisfacción.
 Así que feliz día a la mamá. Otra vez. Insaciablemente. Para siempre. Homenajearla ahora que puedo y no cuando al tiempo le de arrebatos y afanes. En vida. Con amor sincero y enorme. Tratando que sea tan grande e incondicional como el de ella. 


Para la mejor mamá del mundo. Te amo. 

sábado, 25 de abril de 2015

Crecer.

Lo bueno de crecer es que todo cambia. Sí, sí, todo cambia. Uno se da contra el suelo, con la misma piedra en diferentes caminos, con sorpresas duras, con amores fallidos, amigas que nunca lo fueron, malos ratos que terminan en felices, fiestas, euforias pasajera y tristes y gente que se va o se queda donde uno dejó de estar. Amores que lo extrañan a uno por siempre sin uno extrañarlos y amores que uno extraña por siempre sin ellos extrañarnos. Uno ríe y después llora y llora y después ríe. Pero todo cambia, todo cambia para bien.
Solo que uno tiene que pasar por todo para que todo cambie. A uno le toca ver amores que olían a para siempres, irse. A uno le toca irse de la vida a un amor que daría la vida o vendería el alma o cambiaría de sonrisa porque nos quedáramos. A uno le toca fallarle a alguien que no lo merecía –porque uno sólo le falla a quienes no lo merecen- y le falla, con todas las ganas para aprender a no fallarle a nadie más. A uno le toca aprender que hay que hacer lo que le dé la gana porque ya uno se arrepintió suficiente de cosas que dejó de hacer. Uno asimila que el corazón es un órgano que más que para bombear sangre sirve para reconstruirse, desenamorarse con fuerza y enamorarse cada vez con más cautela.
A uno le toca pasar por ciertas cosas para saber que hay algunas amigas de toda la vida que no son para toda la vida, mientras que hay unas que llegan después de viejas a nuestras vidas para toda la vida. A uno le toca conocer y darle la mano a la envidia y a las intrigas y a los prejuicios. Uno tiene que pasar por ciertos lugares para darse cuenta de lo que no le gusta en la vida, por otros a recoger unas pisadas que había dejado mal hechas y por otros a dejar la pasión. 
A uno le toca perder algunos algos. Uno empieza a aceptar que es hora de corregir ciertos defectos porque ya no son graciosos. A uno le toca seguir intentado hacer dieta e ir al gimnasio. A uno le toca creer en el amor porque no hay de otra. Uno se da cuenta que es necesario ir por la vida robando risas porque luego, a uno se las robarán. Uno se insensibiliza y empieza a ver noticieros y leer prensa, porque es necesario a pesar de que duelan en el corazón y cada vez sorprenda menos.
Y es que todo es más complejo.  Porque todo cambió. Antes, cualquiera parecía un príncipe y 50.000 mil pesos era mucho dinero. Y ahora resulta que los chicos ya no vienen como antes y los 50.000 no alcanzan.
Pero no. Nada ha cambiado. El universo sigue siendo el mismo. La gente es la misma. Mi ciudad es la misma. Mi corazón y mi risa son los mismos. He subido y bajado de peso, pero mi esencia es la misma. Tengo las mismas amigas que alguna vez tuve porque en el filtro dejé muchas, conocí otras y me quedé solo con las mejores. Tengo la misma mamá pero ahora es mi amiga. 
Nada ha cambiado. Solo es que he bailado más y peleado más y fallado más en el amor y vivido más. Solo es que me ha tocado enfrentarme mi misma, a mis propios problemas, a mis propios miedos, a mis propias felicidades, restos y sueños. Pero nada ha cambiado. Ni mis ganas de besar, ni mi sarcasmo cómico, nada. Y es que simplemente no me dí cuenta a qué hora me tocó crecer y madurar y cambiar. Porque nada ha cambiado. Nada, solo yo.

martes, 3 de marzo de 2015

Que me quedes tú.

Quisiera que las cosas fueran diferentes, que los dos por alguna u otra razón dejáramos nuestro orgullo de lado y buscáramos lo que quisiéramos, seguramente yo buscaría tus brazos y tú irías por otros. Quisiera que los dos tuviéramos más madurez para entender lo que nos pasa y tomarlo como algo que necesitamos y que nos beneficia para un bien particular; como una vez lo intentamos. Lastimosamente el buscar amor en ti es un acto en vano, estas cegado, entonces, ¿que busco de ti? ¿Qué me hace extrañarte? La verdad solo quiero una cosa de ti, seguramente no la encontrare nunca porque como muchas personas, tú también me diste la espalda.
Pero, ¿qué pasa cuando en el camino de ir buscando todo esto de ti me dueles muy dentro?, porque la verdad sé que me haces daño, que tu crueldad me duele y que tu indiferencia me va rompiendo el corazón,  lo peor de todo es que se a lo que me enfrento a una persona que no deja nada por mí, a una persona que dedicarle lágrimas, versos y sentimientos es una total pérdida de tiempo porque no lo sientes así y porque simplemente algo te impide demostrármelo.
Ya nada te importa, ya nada es igual, no he podido sacarte de mi mente y aún no quiero perderte, pero la vida pasa y tu igual y aunque voy a llorar poco a poco entenderé que nunca volverás. Lo que paso una vez, no se va a repetir, pero te necesito; y lo escribo con lágrimas en los ojos, y es que lo que duele no es que te hayas ido, más que no tenerte me duele tu olvido, necesito que me digas que estás ahí para mí, que sepas lo que estoy sintiendo y que lo compartas, quiero que me quedes tú, que sepas que te quiero es lo único que pido, que por primera vez dejemos las otras personas aparte y que esto sea el sentimiento más profundo de los dos  y solo de los dos, pero sé que pedirte esto es en vano, sé que lo que hago es en vano, y que estas palabras no van a cambiar nada, porque a diferencia de ti, esto no se llama orgullo a mostrarte mis palabras y mis sentimientos porque siempre te los he mostrado, esto se llama miedo, a que estas palabras sean un arma de doble filo, a mí para desahogarme y a ti para hacerme más daño del que me has hecho.

“Se enamora cada diez minutos y se desilusiona cada cinco, pasa por todas las estaciones del año en menos de un par de horas; escribe una y otra vez la misma palabra en su borrador FUERZA.”